Cómo cuidar las plantas suculentas


Cómo cuidar las plantas suculentas -


Las suculentas son ideales para lugares donde hay escasez de agua, debido a que almacenan en sus hojas y tallos mayor cantidad de este líquido que cualquier otra planta. Esta propiedad la hace muy duradera y  menos proclives al cuidado, pero no por ello debes desatenderte de su mantenimiento.

El suelo

Un suelo demasiado compacto e impermeable es casi siempre fatal para las plantas suculentas, llamadas también crasas, que exigen un drenaje perfecto. Si es necesario, agrega arena de río y turba o mantillo para acondicionarlo. El mejor suelo para estas plantas es el que le proporciona una tierra ligera con buen drenaje.

El sustrato

La calidad del sustrato es imprescindible en el crecimiento de todas las plantas incluyendo las suculentas. En este caso es preferible que tenga una base arenosa o grava pequeñas, no es recomendable el uso de turba porque en la mayoría de las variedades favorece la aparición de hongos.

Normalmente el sustrato debe contener: cuatro partes de compost, una parte de arena, una parte de grava, más agua. Si son especies que se desarrollan en suelos más calcáreos la composición varía ligeramente: dos partes de compost, dos partes de arena, una parte de grava, más agua.

Para comprobar la permeabilidad del suelo, riégalo y observa como el agua discurre por los agujeros del drenaje, mientras más rápido circula más permeable es el sustrato.

También debes comprobar que la superficie del sustrato no se compacte porque podría retener el agua y pudrir la planta, para ello cada quince días debes escarbar la superficie de la tierra con ayuda de alguna vara fina o con los dedos.

El riego

Son plantas que necesitan una mínima cantidad de agua, el exceso de riego las daña. Uno o dos días a la semana debes verificar la humedad del sustrato para saber si necesitan ser regadas (algunas especies necesitan solo un riego quincenal, otras deben regarse cuando el sustrato se seque por completo).

Existen dos formas para saber cuándo debes regarlas: Introduce una varilla de madera en el sustrato, si la varilla sale limpia entonces debes regarla. Si sale con tierra significa que el sustrato aún esta húmedo. Otra forma es observando las hojas, si éstas se están arrugando o perdiendo consistencia, es hora de regarlas.

Buena iluminación

Si bien necesitan buena cantidad de luz no debe abusarse de ello, dejándolas que les llegue el Sol directamente, menos en verano. Para poder mantener una correcta hidratación necesitan poder guardar las reservas de agua y la exposición directa a los rayos solares las deshidrata. Cuando las hojas se tornan rojas es señal que se están quemando. Pero, si detectas que la tonalidad de sus hojas palidece, búscale una ubicación donde pueda recibir más iluminación.

Ten cuidado con el invierno porque casi todas las plantas suculentas sufren a temperaturas por debajo de los 10°C. No las expongas innecesariamente a las heladas, aunque puedan soportarlas, es mejor prevenir antes que se dañen.

Mantenimiento

Cada tres días revisa el envés de las hojas, las uniones con los tallos Si observas formas parecidas a escamas de color pardo o con pelillos blancos, significa que están siendo atacadas por cochinillas. Para eliminar las cochinillas puedes usar las manos porque son prácticamente inmóviles y fáciles de remover. Pero, si la infección es muy grave, entonces utiliza insecticidas específicos.

Otros insectos que atacan a las suculentas son los pulgones que se mueven más rápido que las cochinillas. Los puedes eliminar de dos maneras: usando un insecticida específico o con un paño humedecido en alcohol.

Estas plantas también pueden ser atacadas por ácaros como la conocida araña roja. Esta se presenta generalmente en el envés de las hojas formando pequeñas telarañas. Generalmente aparecen en ambientes muy secos. Si tus plantas tienen ácaros, el jabón de potasa o el ajo son recomendables para estos casos.

Además, corta todas las hojas secas y flores marchitas lo más rápido posible para evitar la proliferación de hongos y otros parásitos.

El recipiente

Si deseas plantarla en una maceta, ésta puede ser de plástico o de barro, pero ten en cuenta que la primera si bien pesa menos y es más fácil de transportar retiene menos agua.

También hay que tener presente la variedad de la planta. El cactus, por ejemplo, tiene raíces poco profundas y no necesita mucho espacio, lo recomendable es una maceta de poca altura. De lo contrario el exceso de espacio disponible al final del tiesto favorece la acumulación de agua que terminará pudriendo la planta. En cambio, las variedades que tienen raíces tuberosas necesitan más espacio, por lo cual las macetas comunes les va muy bien.

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