Cómo cuidar una orquídea en casa


Cómo cuidar una orquídea en casa -

En el mundo de la decoración, las orquídeas son probablemente una de las plantas con mayor demanda. Su forma vistosa y elegante no pasa desapercibida, sin embargo requiere de ciertos cuidados para mantener su hermosa apariencia. Aquí te ofrecemos algunos consejos que sirven para cuidar una orquídea en casa.

Ubicación

Es lo primero que debes pensar antes de comprar una orquídea. El lugar debe reunir dos características importantes: buena iluminación y buena ventilación. Como son por naturaleza plantas delicadas necesitan un lugar con buena iluminación, pero la luz tiene que llegarles de forma indirecta, de lo contrario podría quemarse y marchitarse.

Además, tiene que ser un lugar de fácil ventilación, porque no soportan el ambiente contaminado con vapores ni humos, tampoco las corrientes de aire constante. Un espacio cerca de la ventana es lo recomendable, pero cuidando que no esté cerca del vidrio para que los rayos solares no le lleguen directamente.

Ambiente

Las orquídeas son plantas de climas tropicales, no soportan ni el frío ni el calor extremo. Un ambiente adecuado para ellas oscila entre los 10°C y los 30°C. El exceso o déficit de calor produce la caída de las flores y detiene el desarrollo de las varas florales. Sin embargo, estas temperaturas pueden variar dependiendo de la especie, algunas necesitan temperaturas diferentes para florecer.

En cuanto a la humedad el rango recomendable varía entre el 30 y 40 por ciento. Si el ambiente es seco debes colocar  arcilla húmeda en el fondo de la maceta, o agruparlas con otras para que juntas generen un clima un poco más húmedo.

Alimentación

Para que tengan un desarrollo normal debes abonarla regularmente. Lo recomendable es hacerlo cada 12 días, justo antes de la floración (la mayoría de las especies florece en primavera). Durante el periodo de floración amplía la frecuencia a unos 20 días como promedio y en la etapa de reposo, en los meses de otoño e invierno, el abono debe hacerse cada mes, o suprimirlo.

¿Cuál es el abono indicado? El abono específico para cada planta que indica el fabricante, sin embargo también puedes usar algunos caseros: las cáscaras de los huevos es un fertilizante rico en calcio, solo tienes que lavarlas bien y dejarlas secar. Después las trituras y espolvoreas sobre las raíces de las orquídeas. También puedes usar el agua de la cocción de las papas o del arroz. Es importante que entre abono y abono realices algún riego sin abono para que no se nos acumule un exceso de sales minerales en el substrato y éstas sean desechadas.

Riego

Debes emplear agua con bajo contenido mineral, caso contrario usa agua embotellada o tratada. Solo tienes que regarla cuando la planta lo necesite, observando las raíces es fácil darse cuenta del nivel de humedad: Si las raíces tienen un verde intenso significa que tienen suficiente humedad, si están blancas es un indicador que necesitan agua.

Evitar el encharcamiento de agua en el substrato o en la base de las hojas es otro detalle importante a tener en cuenta, por eso debes preocuparte que el sustrato tenga un buen drenaje. Si el agua permanece estancada la planta se pudrirá por el ataque de bacterias y hongos.

Prevención

Como dice el dicho más vale prevenir que lamentar, presta atención a las siguientes recomendaciones:

  • Revisa la planta por los menos una vez por semanas, si detectas alguna orquídea enferma lo mejor es separarla y ponerla a cuarentena mientras la tratas.
  • El nivel de temperatura y humedad son importantes para las orquídeas, por ello es preferible que uses algún dispositivo para medir estos valores y así sabrás si están en el rango adecuado.
  • Mantén siempre limpio el área donde se encuentra la planta y cuando realices algún corte de varas utiliza herramientas limpias y desinfectadas, así evitaras contaminarlas.
  • Por último, debes tener presente existen miles de especies y que algunas de ellas requieren cuidados particulares. Cuando compras una orquídeas, normalmente viene con sus instrucciones donde se específica el género, lo cual ayuda a conocer las necesidades de cada especie.

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