Las plantas de maceta que florecen en invierno


Las plantas de maceta que florecen en invierno -


En los días tristes de invierno, pocas cosas alegran más que una elegante y colorida planta de maceta. La mayoría de las plantas de follaje para interiores se pueden conseguir en esta estación del año, como en cualquier otra. Pero hay también muchas plantas con atractivas flores o frutos que aparecen solamente en invierno, y que son cultivadas y vendidas en grandes cantidades.

Algo que deben recordar todos los que compren alguna de estas maravillosas plantas que florecen en invierno para regalarla es que no todas son fáciles de conservar mucho tiempo en buenas condiciones. La mayoría de ellas, por ejemplo, agradecen el frio y el aire fresco, y no crecen en una habitación cerrada y con mucha calefacción.

Azaleas y brezos

Las azaleas indias —que generalmente se venden como Azalea indica, aunque el nombre correcto es Rhododendron simsii— se cultivan en grandes cantidades y en muchas variedades para dar color a los interiores en invierno. Las plantas son lanudas, con masas de ricas hojas verde oscuro. Las flores —simples o dobles presentan muchos tonos de blanco, naranja, rosa o rojo. Menos frecuentes son las azaleas kurume, más compactas, como la «Kirin» y la «Hinomayo», con sus brotes más pequeños.

Si se compran en capullo, las azaleas brotarán durante muchas semanas en una habitación fría y bien iluminada, siempre que tengan cubierta su necesidad más importante: riego adecuado. De hecho, el consejo más sencillo que se puede dar es el de sumergirlas diariamente en una palangana de agua hasta que escapen burbujas de aire de la maceta. Durante los meses de verano pueden sacarse al exterior, donde requerirán menos agua, pero no se dejará que se sequen; también les benefician una pulverización regular sobre el follaje. El agua de lluvia es la más indicada. Al trasplantarlas, emplear una mezcla de turba y mantillo de hojas. Los tipos Kurume son muy resistentes a la congelación, pero las azaleas indias deben permanecer cubiertas en otoño.

De la misma familia que las azaleas—y con las mismas necesidades de frio y luz —son los brezos que florecen en invierno: Erica gracilis, con sus masas de pequeñas flores rosa oscuro, y E. hiemalis, con flores tubulares con la punta blanca. Estas deben mantenerse húmedas y alejadas de la temperatura de congelación, pero una vez que florecen en interiores no suele merecer la pena conservarlas.

Cyclamen

Gracias a su fresca y limpia belleza, Cyclamen persium, todavía conserva su popularidad en muchos países, a pesar de la competencia con plantas de otras estaciones. La mayoría de los ciclámenes comprados en esta época han crecido en invernaderos fríos, bien aireados y ligeramente sombreados, a partir de semillas sembradas de 12 a 15 meses antes. Para conservar las plantas en buen estado en interiores se necesitan condiciones similares; hay que evitar a toda costa el calor, la sequedad y la falta de aire. No regar demasiado, pero no dejar tampoco que se seque demasiado la mezcla de cultivo.

Una vez que florezcan, con lo cual suelen morir las plantas, hay que dejar secar las macetas y guardarlas en un lugar frio pero donde no hiele, hasta que aparezcan nuevos crecimientos a mediados del verano. Después, trasplantarlos a una nueva mezcla de cultivo en esas mismas macetas, y ponerlas en un lugar medianamente cálido para que crezcan bien las hojas. A continuación, ir reduciendo poco a poco la temperatura hasta el nivel ideal de invierno, unos 13 °C. Sin embargo, normalmente se obtendrán mejores resultados cultivando plantas nuevas a partir de semillas sembradas en sustrato a unos 24 °C. Cuando se trasplanten los esquejes, emplear mezclas especiales con un poco de turba extra.

Poinsettias

La poinsettia —conocida en botánica como Euphorbia pulcherrima— ha sido durante mucho tiempo la planta tradicional de Navidad en algunos países, como los Estados Unidos, donde a menudo es plantada con pequeños helechos. Ahora también parece superar al ciclamen en algunos otros países. En conjunto, es una planta más vistosa, arbustiva y revestida con abundantes hojas verdes en los especímenes bien crecidos. Las flores son pequeñas e insignificantes, pero están rodeadas de brácteas del mismo tamaño que las hojas normales, aunque con colones muy vivos: generalmente rojo, pero rosa o blanco en algunas variedades.

Durante algún tiempo, las poinsettias figuran entre las plantas de interior más problemáticas, perdiendo con mucha facilidad las hojas. Pero las variedades modernas —especialmente la angloamericana «Mikkelrochforcb) y la noruega «Annette Hegga, ambas con brácteas rojo oscuro— son mucho más tolerantes a las condiciones que dominan en interiores. No obstante, necesitan buena luz y una temperatura estable en torno a los 16 °C; además, las raíces no deben mantenerse saturadas durante periodos largos. También son
más compactas y más fáciles de cuidar que las variedades más antiguas, ya que arbustan de
forma regular aun cuando se desmochen los ápices de las plantas jóvenes cuando miden menos de 8 cm de altura.

Al final, la mayoría de las hojas se desprenden y la planta pierde todo su atractivo. Entonces se pueden cortar los tallos a 10 ó 12 cm del nivel de crecimiento correspondiente al año anterior, y mantenerla seca y caliente hasta que aparezca un nuevo crecimiento. Una vez desarrollado un número apreciable de hojas, trasplantar a una mezcla nueva John Innes 2, empezar a regar gradualmente y colocar en un medio de crecimiento que le sea favorable. Para que esta planta florezca hay que proporcionarle simplemente la luz del día; sobre todo, nada de luz artificial por la noche desde comienzos del otoño. De hecho, se puede hacer que florezca en cualquier estación si se mantiene en la oscuridad durante 14 de las 24 horas del día por lo menos durante un mes. Se pueden obtener nuevas plantas a partir de esquejes cortados a comienzos del verano.

Estrechamente emparentada, pero con hojas estrechas y masas de flores pequeñas, con brácteas de color rojo brillante, es la euforbia, E. fulgens. También se trata de un arbusto que florece en invierno y necesita un lugar aireado e iluminado. Lo mismo que la poinsettia, pasa por un período de letargo después de florecer.

Prímulas

Durante los meses de invierno se puede conseguir que florezcan muchos tipos de Prímulas o primaveras. Primula x kewensis tiene las flores amarillas, pero no es una planta especial-mente bonita. P. malacoides (bastante alegre), en muchos tonos de lila y rosa, es mucho más refinada. P. sinensis se puede conseguir en muchos colores, junto con P. obconica. Esta última tiene un robusto follaje y fuertes tallos de flores, pero produce un irritante picor en algunas personas que la toquen o, en ciertos casos, que estén simplemente en la misma habitación. De ahí que se conozca a veces como primavera venenosa.

Todas las Prímulas son perennes, pero se logran resultados mucho mejores en interiores haciendo crecer nuevas plantas de semillas recién sembradas. La operación resulta bastante fácil, aunque la semilla es extremadamente pequeña y necesita muchos cuidados. Para tener flores en invierno, sembrar al principio de la primavera.

Frutos de gran colorido

Son muchas las variedades conocidas de Capsicum annuum (pimiento), todas ellas con atractivos frutos en variados colores que aparecen sobre el débil follaje. Se trata de una planta llena de colorido e interés que agradece el frio y la luz; evitar la saturación cuando se riegue. Para obtener nuevas plantas, sembrar semillas frescas, en primavera y plantar en mezcla John Innes 2 6 3.

Con necesidades similares, Solanum pseudo-capsicum, (cereza de Jerusalen) y la S. capsi-castrum (cereza de invierno) tienen bayas redondas naranja o amarillas sobre plantas pequeñas. Aborrecen la sombra, el calor y el gas excesivos, que casi inevitablemente da lugar a la pérdida de sus hojas y bayas. Estas bayas no son cerezas, y además son venenosas, por lo que deben mantenerse alejadas del alcance de los niños. Se pueden obtener nuevas plantas a partir de semillas plantadas en primavera, como sucede con los Capsicums. Las yemas de las primeras ramas deben ser desmochadas para estimular un aspecto más arbustivo y la formación de bayas.

Más arbustos de flor invernal

Aparte de las azaleas y los brezos de invierno hay diversos arbustos más que pueden florecer en los meses de invierno. Acacia armata (acacia de espinas) ostenta ricas cabezas de flor amarillas al final del invierno sobre su denso follaje verde. Florece libremente, como toda planta pequeña. Para el invernadero, donde pueden ser plantadas para que crezcan junto a una pared, resultan especialmente agradables, cuando se acerca la primavera, las fragantes y duraderas flores de A. pubescens (una mimosa).

Las Bouvardias son atractivos arbustos siempre verdes cuyas fragantes flores rosas, blancas o rojas persisten durante el invierno. Necesitan buena luz y frío; emplear mezcla John Innes 3 al trasplantarlos. Podar severamente cuando terminen de florecer.

Las condiciones de frio y luz que necesitan las plantas arriba mencionadas favorecen también a muchas Camellias (camelias) que se pueden conseguir como plantas de maceta ya en flor. Sus soberbias flores semillas y dobles pegadas contra sus ovales hojas verde oscuro constituyen su máximo atractivo. Las flores presentan tonos de rosa, rojo y blanco. Si fuera posible, emplear agua de lluvia para regarlas.

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