Plantas bulbosas poco conocidas


Plantas bulbosas poco conocidas -


Cualquier planta poco usual constituye objeto de conversación en el jardín del patio o en casa. Puede ser colocada también en un lugar destacado, como por ejemplo al lado de una verja de hierro forjado o en una gran cubeta próxima a un estanque. Las bulbosas más espectaculares resultan ideales para muchos usos. Algunas son apreciadas por su tamaño, otras por su rica fragancia y otras por sus formas inusuales.

No todas las plantas que describimos aquí son bulbosas en sentido botánico estricto —algunas tienen cormos, tubérculos o rizomas—pero todas se parecen en que poseen órganos de almacenaje subterráneos y períodos de letargo. Los vendedores agrupan estas plantas colectivamente bajo el título de bulbosas, y necesitan casi el mismo tratamiento.
Con la excepción de las azucenas, ninguna de las que figuran a continuación resultan fiablemente resistentes en climas fríos. Algunas deben ser protegidas del hielo, y sería aconsejable cultivarlas incluso bajo cristal. Desde luego, esto no se aplica a los climas cálidos.

Las encantadoras azucenas

Las azucenas constituyen la aristocracia entre las plantas bulbosas; de flores bellísimas, excelentes para poner en jarrones y de agradable aroma, hay tipos para sol o para sombra. Pueden ser cultivadas en macetas para su exhibición en interiores, y algunos tipos, ser incluso obligados a florecer.

Algunas emiten raíces bajo los tallos, y éstas aparecen tanto sobre el bulbo como debajo de él; así pues, deben ser plantadas a la suficiente profundidad como para dejar lugar a este crecimiento. Otros, como Lilium candicum, solamente tienen raíces basales. Necesitan muy poca cubertura, aunque otros de esta sección quizá hayan de ser plantados a bastante más profundidad. Ver estos puntos con el proveedor antes de plantar. Todas las azucenas aprecian la tierra de hoja tipo humus; algunas toleran la cal, otras la aborrecen.

Las más resistentes y fáciles de cultivar en exteriores son las especies europeas, como L. martagon (con flores marrones o blancas), L. pyrenaicum (amarillas con manchas negras) y L. monadelphum (amarillo claro con manchas negras). Entre las especies orientales tenemos la espléndida L. auratum, con inmensas flores hasta de 40 cm de anchura, blancas y con bandas en oro y carmesí; L. henryi, naranja; L. regale, de rico aroma y color blanco cremoso; L. speciosum, con flores encorvadas blancas o carmesí; y el L. tigrinum, dorado encendido, el lirio tigre.

Las azucenas híbridas se venden como plantas de maceta o de jardín, y son más resistentes a las enfermedades.

Los mejores tipos para obligar a florecer son los híbridos MidCentury, L. auratum, L. speciosum y L. longiflorurn (azucena de Pascua, con fragantes flores blancas que, a pesar del nombre, aparecen en verano).

Bulbosas de florescencia duradera

Las Agapanthus se emplean libremente en jardines tropicales, pero en climas fríos son cultivadas normalmente en invernaderos o tubos fuera de la temporada de florescencia que es el verano. Agapanthus africanus (A. umbellatus) tiene hojas en forma de cinta e inmensas umbelas en forma de embudo, con flores cuyos colores van del azul claro al azul oscuro y blanco sobre tallos de 5 a 10 cm de altura. Muy similar y algo más resistente es la A. campanulatus, cuya variedad «Isis» posee bellísimas flores azul espliego.

Todas las Agapanthus necesitan luz y tierra bien drenada con algo de estiércol en verano y un lugar a pleno sol. Pero suspendan el riego durante el período de letargo. Una raza conocida como «Híbridos Headburne», es más resistente que la mayoría y puede ser cultivada en exteriores en diversas partes de Europa (incluyendo Gran Bretaña) y Norteamérica. Mantengan las raíces protegidas y secas durante el invierno (con paja y polietileno): éste es un ingrediente fundamental para el éxito.

Zantedeschia aethiopica es una bulbosa sudafricana que dura mucho en flor con hojas lisas en forma de flecha y grandes trompetillas blancas que empiezan a aparecer en primavera. Otras especies presentan otros colores, por ejemplo, dorado en la A. pentlandii y blai rosa, rojo vivo y casi negro en Z. rehmar.

Bulbosas para macetas

Clivia minata es una de las plantas predilectas de los que poseen un chalet. Crece muy robustamente con hojas en forma de cinta y enormes cabezas de flores trompetillas de color naranjarojo y amarillo.

Freesia refracta y sus híbridos florecen en primavera; sus flores tubulares despiden un agradable aroma y penden de tallos tiernos y cimbreantes. Los colores varían del blanco al amarillo y oro, además de rosa, rojo y malva. También se pueden conseguir variedades dobles y semidobles. Los bulbos se plantan al final del verano, cinco o seis por maceta de 13 cm llena de buena mezcla. Entiérrenlos a 2.5 cm de profundidad y consérvenlos fríos —a unos 5° C— hasta que empiecen a crecer; aumenten poco a poco la temperatura.

Haemanthus katharinae presenta cabezas redondas de flores rosarojas erizadas —como ruedas catalinas— sobre tallos de 40 cm. Florece en primavera, mientras que la H. albifior, bastante distinta, florece en otoño con un gran brote blanco lleno de estambres que recuerda a una brocha gorda. Ambas deben descansar después de florecer y su temperatura ideal de cultivo va de los 13° C a los 16° C.
Los Hippeastrums (común aunque incorrectamente conocidos como Amaryllis) son plantas de maceta ideales para el cultivo en interiores. Poseen grandes flores vistosas en forma de trompetilla sobre tallos de 80 cm a 1.20 m en blanco rosa, escarlata o rojo oscuro. Hay variedades que florecen casi en cualquier estación.

Plantar los enormes bulbos cuatro o seis meses antes de la temporada de florescencia, sumergiéndolos primero en agua templada. Deben plantarse individualmente en macetas de 13 a 18 cm, dejando medio bulbo fuera. Usar una mezcla de tierra a base de marga, mantillo de hoja y arena, o si no John Innes 2. Deben estar en un lugar iluminado para florecer, con una temperatura mínima de 13° C. Cuando el follaje empiece a amarillear, reducir el riego y poner las macetas a secar hasta el año próximo.

Sprekelia formosissima es el lirio de Santiago y crece hasta una altura de 40 cm con una, ocasionalmente dos, grandes flores con forma de orquídea en color carmesí oscuro. Pueden medir hasta 13 cm de anchura. Descansan en invierno y vuelven a florecer nuevamente en primavera.

Vallota speciosa (lirio de Scarborough) es un delicioso ejemplar para el final del verano. Cuando la maceta le está justa florece con mucha libertad; brotando de sus tallos de 80 cm muchas flores escarlata brillante con forma de trompetillas. Reduzcan el riego cuando empiece a morir el follaje.

Algunos tipos más resistentes

Hay muchos bulbos exóticos y vistosos que pueden ser cultivados en exteriores siempre que se encuentren en lugares abrigados. Entre ellos está Crinum x powelli, un impresionante miembro de la familia Amyrillis con grandes flores fragantes en forma de trompetilla y de color rosa o blanco. Estas aparecen sobre tallos de 80 cm a 1,20 m al final del verano. Su bulbo extremadamente grande necesita estar parcialmente descubierto. Precisa calor, un lugar abrigado y mucho espacio. Se puede cultivar en un tubo lleno de una mezcla rica.

Dracunculus vulgaris, el aro dragón, es un curioso aroide originario de Europa meridional con un carnoso tallo jaspeado de 1.20 m, hojas profundamente divididas y flores marrón púrpura muy grandes. Estas pueden medir 40 cm de longitud y 20 cm de anchura, pero después de varios días huelen mal y atraen las moscas. Estas actúan como polinizadores. Posee un gran tubérculo redondo, que debe ser plantado en un lugar cálido y soleado. Florece en verano.

Las Eremurus (lirios alopecuros) son herbáceas perennes con tubérculos en forma de pulpo que deben ser plantados a 15 ó 20 cm de profundidad y apelmazados con arena. Las impresionantes espigas se llenan de pequeñas flores estrelladas. Eremus stenophyllus (E. bungei) posee híbridos dorados y rosa oscuro sobre tallos de 80 cm a 1.20 m. F. olgae, que es rosa o blanco, mide más de metro y medio de altura. Los «Híbridos Shelford» —de más de 2.5 m de altura— presentan colores blanco, amarillo, naranja y rosa, y E. robustus, de un suave color rosa, alcanza de 2.5 a 4 m.

La Galtonia (Hyacinthus) candicans resulta atractiva al final del verano, cuando se la planta cerca de perennes de colores muy vivos como las Kniphofias (atizadores al rojo vivo). Las espigas de blancas campanillas colgantes resultan indicadas para poner en jarrones, crecen hasta los 80 cm e incluso 1 m. Planten los bulbos a 15 cm de profundidad, al sol o en un lugar con un poco de sombra.

Las Nerines poseen umbelas de flores blancas, rosas o rojas, parecidas a los lirios —sin las hojas— al final del verano. Resultan buenas para poner en jarrones y crecen hasta los 30 y 40 cm. Generalmente se las cultiva en macetas con los bulbos parcialmente descubiertos, pero la Nerine bowdenii tolera poco el hielo y puede ser cultivada en exteriores siempre que su maceta se encuentre en un lugar soleado y protegido. N. sarniensis es de un color rosa oscuro. N. flemosa tiene más de 12 flores por tallo.

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