La preparación de los árboles para bonsai


La preparación de los árboles para bonsai -


Los árboles bonsái necesitan preparación durante toda su vida, tanto para mantener el pequeño tamaño de un árbol originalmente grande, como para darle apariencia de edad y madurez. La poda y el alambrado son los dos métodos principales que se usan, siendo la primera, con mucho, el más importante. Se realiza durante toda la vida del árbol, mientras que el alambrado sólo se emplea para cambiar su forma de manera radical o rápida, generalmente cuando es joven. La poda suele ser ligera, pero se realiza con gran frecuencia. Y hay que hacerla aunque sólo hubiera de cambiarse la posición de una rama.

Para mantener un buen árbol es también importante el cambio de maceta y la poda de las raíces, aunque esta última tiene poca influencia sobre el crecimiento general. Se re-tarda durante unas pocas semanas, pero, una vez crecidos los delgados pelos radicales próximos al tronco, el árbol tiende a crecer con más vigor que anteriormente.

Cómo podar un bonsái

La poda de las hojas, las ramas pequeñas y las principales son procesos muy importantes en la vida de un árbol bonsái. Conservan su salud, eliminando la madera dañada o muerta, y mantienen el equilibrio entre el tamaño del sistema radical y el grado de crecimiento de la copa. La poda crea y conserva la forma deseada del árbol, ayuda también a mantener pequeñas las hojas y fomenta la producción de yemas florales.

Los instrumentos podadores deberán estar siempre afilados y limpios. Si están embotados dejan tocones rotos que son vías de entrada a las enfermedades y pestes de insectos, mientras que si están limpios evitan la propagación de la enfermedad de un árbol a otro. Los cortes deben rebajar poco a poco el tronco o la rama dejando un hueco, facilitando así la formación de callos. Los cortes grandes pueden recubrirse de pintura protectora. Cuando se poda una rama hay que intentar hacer el corte justo por encima de una yema que indique en la dirección en la que se quiere que crezca la rama. Si el corte va hacia abajo, el agua se vertería y se reduce enormemente el riesgo de putrefacción.

Poda de ramas y ramitas

Cuando se realiza la poda básica para crear el estilo del árbol, se comienza decidiendo cuál es el frente del mismo. Estudiándolo a nivel visual es el ángulo desde el que mejor y más naturalmente se le ve. Debe haber pocas ramas en el frente, pero abundantes a los lados y detrás; muchos de los árboles bonsái de estilos erguidos están inclinados ligeramente hacia el frente.

Primero se quita la madera muerta o enferma, junto con cualquier rama que crezca directamente hacia el frente si parte de la mitad inferior del tronco. Por lo general, hay que eliminar toda rama que crezca en dirección opuesta a la que se quiere conservar, y también toda aquella que crezca de un lado a otro alrededor del frente o la parte posterior. Finalmente, donde crezcan, cuatro o cinco ramas a un mismo nivel —efecto de «rueda de carro», común en particular a los pinos— deberán reducirse a una sola.

Las ramas resultantes se reducen entonces de manera que formen una espiral más densa cerca de la copa del árbol: una a la izquierda, otra a la derecha y una pequeña por la parte trasera, y siguiendo así toda la longitud del tronco. Se aplican las mismas reglas cuando se podan las ramas pequeñas, sólo que no tienen que crecer en espiral. Todas se acortarán de manera que se mantenga el equilibrio «parte alta a parte baja».

Las ramas principales de la mayoría de los árboles deben podarse al final del invierno. Los de flores, sin embargo, lo serán después de la floración y lo mínimo posible durante la estación de crecimiento. Con todo, durante toda ésta es necesaria la poda general tanto en los caducifolios como en los perennifolios. Donde sea posible, se utilizan las puntas de los dedos. Este detalle resulta especialmente importante en los enebros y otros árboles perennes; cortando las hojas, el extremo restante se vuelve marrón y pasa una estación completa antes de que se recuperen. En los árboles de hoja caduca pueden evitarse muchos cortes arrancando por frotación las yemas que no se quieran. A las restantes se las deja desarrollarse en ramas con cuatro cinco series de hojas antes de podar al nivel de la primera o segunda.

Recorte de las hojas

A principios del verano y supuesto que el árbol esté sano y no sea demasiado viejo, y habiendo fertilizado bien, puede realizarse el recorte de las hojas en los árboles caducifolios que no producen flores ni frutos. Este es uno de los «secretos» de la preparación del bonsái y su efecto es producir un crecimiento espeso, hojas más pequeñas y un mejor color otoñal. Consiste simplemente en recortar todas o parte de las hojas. El árbol experimenta entonces un falso otoño, caen los peciolos y de las yemas surge una nueva vegetación más fina.

Alambrado del bonsái

Se considera frecuentemente como la técnica más difícil de la preparación y se emplea para dar al tronco y las ramas del árbol la forma deseada. Los principiantes pueden aprender a juzgar la tensión en ramas de distintos tamaños y las diferentes maneras de asegurar el alambre practicando primero en ramas pequeñas procedentes de un árbol o arbusto normales. Nunca un junco. Es importante considerar el ejemplar desde todos los ángulos, decidiendo primero el estilo que hay que lograr y la posición en la que quiere -prepararse cada rama.

El alambre de cobre, aunque caro, es el más adecuado, ya que permanece blando después de haber sido templado a fuego lento. Puede utilizarse alambre de hierro o recubierto de plástico, a pesar de que no resulta tan fácil de trabajar y dan un feo aspecto al árbol. El tamaño apropiado del cable va de 8, el mayor, a 24 el menor. Doblando ligeramente una rama antes del alambrado aumenta su flexibilidad y se comprueba cuál es el alambre correcto que hay que usar: el que tenga una tensión algo superior a la de la rama. Los árboles de corteza blanda, tales como los arces, tienen que alambrarse con alambre forrado de papel para protegerlos.

Los caducifolios deberán alambrarse después de que sus hojas hayan madurado, a principios del verano, y se quitará en el otoño para evitar dañar la corteza. En las coníferas debe hacerse durante los meses de invierno; ya que tardan mucho más tiempo en quedar en su posición, los alambres han de dejarse durante 12 a 18 meses. Después del alambrado todos los árboles tienen que protegerse contra el sol intenso y la lluvia fuerte.

Cambio de maceta y poda de raíces

Los árboles bonsái deben cambiarse de maceta cada dos o tres años, preferentemente a comienzos de la primavera, aunque el jazmín de invierno y algunos otros pueden serlo en cualquier época del año. Se utiliza una maceta del mismo tamaño o ligeramente más grande. Al mismo tiempo se podan las raíces y se quita toda la vegetación muerta.

La mezcla de suelo consta de siete partes de marga esterilizada a la que se añaden tres partes de arena para los perennifolios, dos partes de arena y una de turba para los caducifolios, o una parte de arena y dos de turba para árboles con flores y frutos.

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