Cultivando plantas ornamentales a partir de semillas


Cultivando plantas ornamentales a partir de semillas -


La forma más fácil de hacerse con un surtido de plantas es, naturalmente, comprar plantas caseras en macetas —o, para abastecer un balcón, jardinera de ventana, etc., plantas de arriate o plántulas— a un vivero. Puede usted apreciar exactamente lo que obtendrá, y tendrá pocos líos y molestias. Pero tendrá que pagar este privilegio. Es mucho más barato cultivar sus propias plantas a partir de semilla y con frecuencia es la única forma posible de obtener las plantas más originales. (Los vendedores de semillas botánicas tienen una gama mucho más amplia que el mayor vivero de plantas exóticas). Por supuesto, da mucho más trabajo y se necesita más espacio, pero saldrá usted ganando con la satisfacción adicional de producir una colección de plantas totalmente suya. Y, aunque algunas plantas son ciertamente de obtención lenta y fastidiosa a partir de semilla, con muchas otras —especialmente las anuales, bienales y perennes de floración abundante— se obtienen resultados rápidos y brillantes.

Aparte de ampliar su colección de plantas con ejemplares procedentes de semilla, normalmente resulta fácil multiplicar las plantas perennes, leñosas y herbáceas, que ya posea mediante división, esquejes y procedimientos similares.

Cultivo a partir de semillas

Puede usted obtener nuevas plantas guardando las semillas producidas por su propia colección existente, pero sin polinización controlada las plantas resultantes pueden no constituir una verdadera descendencia: es decir, las plantas hijas pueden ser diferentes, y con frecuencia inferiores, a sus padres. El comprar semillas en vendedores reputados implica que puede usted obtener variedades selectas. Actualmente, hay cada vez más plantas que se venden como híbridos F1. Son la primera generación de la descendencia de dos líneas, puras. Para obtenerlos es necesaria la polinización manual —de ahí que las semillas sean más caras— pero producen plantas vigorosas y de floración abundante, y con frecuencia flores extraordinariamente grandes.

Trate siempre de asegurarse de que la semilla que compre sea reciente y siémbrela lo antes posible (siguiendo, claro está, las instrucciones sobre la época de siembra). Las variedades más populares se pueden obtener con frecuencia en forma de semillas recubiertas rendondeadas cubiertas con una substancia inerte que aumenta su tamaño para facilitar el manejo. Como consecuencia puede usted hacer una siembra escasa, lo que disminuye las pérdidas por aclareo de plántulas. Además la cubierta puede contener un fungicida que proteja la semilla.

Las semillas grandes y las de muchas plantas anuales resistentes pueden sembrarse directamente en los tiestos, jardineras, o arriates en los que vayan a cultivarse las plantas. En este caso utilice una mezcla de cultivo del tipo de la John Innes 1. Pero las semillas pequeñas deben ponerse a germinar primero en una bandeja o terrina con mezcla de cultivo especial para semillas (véase a la derecha), y trasplantar las plántulas a otros recipientes cuando sean lo suficientemente grandes para poder manipularlas. El calor y la humedad son siempre necesarios para la germinación, pero las temperaturas necesarias varían y debe usted seguir las instrucciones del proveedor de semillas. Las semillas de muchas plantas caseras de origen tropical o subtropical necesitan temperaturas de hasta 24°C. Esto se consigue mejor en una cajonera de propagación, pero quizá pueda usted encontrar un sitio suficientemente caliente en la casa.

Problemas de las semillas

Si una semilla posee una envoltura gruesa o carnosa, puede tardar mucho tiempo en germinar. Para aumentar la absorción de agua, y con ello apresurar la germinación, tiene que sufrir un tratamiento especial. Las semillas carnosas, como las de los guisantes y judías, deben ponerse a remojo en agua durante una noche antes de plantarlas. Las semillas con cubiertas duras deben escarificarse (desportillarlas o rasparlas con un cuchillo o una lima de uñas), pero evitando dañar el «ojo» de la semilla o el interior. Las nueces y pepitas grandes deben cascarse suavemente con un cascanueces.

Muchas semillas de alpinas y algunas de arbustos y plantas herbáceas resistentes necesitan estratificación. Este proceso rompe su estado de dormición imitando el tratamiento natural de invierno que sufren en la naturaleza. Mezcle las semillas con un poco de arena húmeda en una bandeja superficial y expóngalas a las condiciones invernales durante dos o cuatro meses —lo ideal es que sufran hela, das y deshielos alternativos— antes de sembrarlas. O bien póngalas en una nevera.

Cultivo de plántulas

Las plántulas pueden cultivarse hasta el estadio de planta apta para el trasplante en bateas o bandejas o bien en tiestos de turba individuales. Siguen necesitando calor y humedad para desarrollar sus raíces, y es aconsejable utilizar un fungicida para prevenir la podredumbre o mal de pie. (Consiste en un hongo que ataca la base del tallo de las plántulas, y hace que se tumben.)

Generalmente debe repicar las plántulas cuando tengan unos cuantos centímetros de altura (aunque esto depende, naturalmente, del tamaño de la planta adulta). Las plantas de exterior no deben trasplantarse si hay todavía riesgo de heladas. En cualquier caso, «aclimate» primero las plántulas: vaya bajando gradualmente la temperatura y sacándolas al exterior durante algunas horas todos los días, aumentando el tiempo hasta dejarlas fuera toda la noche durante unos cuantos días antes de trasplantarlas. Intente estropear lo menos posible las raíces al trasplantarlas y riegue a fondo. Las plántulas que estén en tiestos de turba se plantan con el tiesto incluido.

Propagadores

La mayoría de las formas de propagación —a partir de semillas o a partir de esquejes necesitan calor y humedad ambiental. Estas condiciones se consiguen mejor en un propagador. Se pueden encontrar de muchas clases. En su forma más sencilla, consisten simplemente en una cúpula de plástico que recubre un simple tiesto o bandeja de siembra: o puede usted improvisarlo con una lámina de plástico transparente o incluso con un tarro de cristal. Los tipos más elaborados consisten en una gran cámara con calefacción eléctrica regulada por un termostato. En un invernadero de multiplicación u ornamental, puede usted instalar un sistema de nebulizadores, que producen una fina neblina de agua sobre las banquetas de multiplicación y resultan ideales para cultivar esquejes delicados.

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